Vicente Arce
Las opiniones más relevantes de América Latina sobre los recientes anuncios de la Casa Blanca del 30 de octubre de 2025 respecto al despliegue militar en el Caribe reflejan principalmente preocupación, rechazo y llamados a la moderación.
Venezuela, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, denuncia estas maniobras como provocaciones hostiles y advierte que defenderá su soberanía nacional. El gobierno chavista interpreta este aumento militar como una escalada belicista y acusa a Estados Unidos de operaciones encubiertas y provocaciones en la región. El Partido Comunista de Venezuela califica el despliegue como una escalada peligrosa.
El presidente colombiano Gustavo Petro ha calificado las acciones estadounidenses en el Caribe como una “guerra contra toda América Latina”. También se destaca la postura de Brasil, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien pide moderación y respeto al Derecho Internacional, rechazando el uso unilateral de la fuerza.
La prensa y analistas mencionan que este despliegue forma parte de una operación contra el narcotráfico, pero que también puede agravar la confrontación política y militar en la región, poniendo en riesgo la estabilidad hemisférica. Se advierte que una intervención directa o un cambio de régimen en Venezuela tendría consecuencias graves, fortaleciendo la posición interna de Maduro y provocando solidaridad latinoamericana contra la interferencia externa.
La región observa con alarma las maniobras militares de Estados Unidos en el Caribe, predominando las voces que llaman a la no confrontación, el respeto a la soberanía y la búsqueda de soluciones pacíficas según el derecho internacional, mientras varios gobiernos reprueban la escalada como un acto de provocación y amenaza para la estabilidad regional.
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