Lucía Placios
La reacción de la Unión Soviética ante las protestas masivas en Alemania Oriental en 1989 fue radicalmente diferente de la postura mantenida en décadas anteriores: decidió no intervenir militarmente y renunció a respaldar una represión violenta.[scielo +1]
Postura oficial y señales de Moscú
• Mijaíl Gorbachov dejó claro a los líderes de la RDA, incluyendo a Erich Honecker, que la Unión Soviética no intervendría en los asuntos internos de sus aliados y que no había respaldo soviético para una solución represiva como la ocurrida en Tiananmen en China ese mismo año.[dialnet.unirioja +1]
• Esta señal política debilitó la posición de los sectores más duros del régimen alemán oriental, dando espacio para el surgimiento de liderazgos más abiertos al diálogo y a reformas internas.[scielo]
Impacto sobre los acontecimientos
• La falta de apoyo militar soviético cambió la correlación de fuerzas en el seno del partido socialista alemán (SED). Un sector encabezado por Egon Krenz se opuso a una solución sangrienta y ordenó no reprimir violentamente las manifestaciones en Leipzig y otras ciudades.[scielo]
• La población, al percibir que la URSS no intervendría contra ellos, se manifestó con mayor confianza y entusiasmo, expandiendo las protestas pacíficas por todo el país.[dialnet.unirioja]
• La destitución de Honecker el 18 de octubre de 1989 fue resultado directo de la falta de respaldo soviético y la presión interna por cambiar el rumbo político.[scielo]
En resumen, la Unión Soviética adoptó una política de no intervención y presionó sutilmente para una reacción no violenta, lo que fue fundamental para el éxito de las manifestaciones pacíficas y la posterior caída del Muro de Berlín.


