Por : Elena Ríos
El negocio de la guerra en 2025: economía, poder y consecuencias
Un gasto militar sin precedentes
En 2025, el gasto militar mundial alcanzó cifras récord, superando los 2,7 billones de dólares, lo que representa un aumento del 9% respecto al año anterior⁽¹⁾. Este crecimiento se ha visto impulsado por conflictos activos en Ucrania, Medio Oriente y tensiones en el Indo-Pacífico.
- Estados Unidos lidera con un presupuesto de defensa de 962.000 millones de dólares, seguido por China con 246.000 millones ⁽¹⁾.
- La OTAN acordó elevar el gasto militar de sus miembros al 5% del PIB para 2035, consolidando una tendencia de rearme sostenido⁽¹⁾.
Países exportadores de armas: ¿quién gana?
Los principales exportadores de armamento —EE.UU., Francia, China, Alemania, Reino Unido y España— han visto un repunte en sus industrias de defensa:
- España, por ejemplo, se mantiene en el Top 10 mundial de exportadores, aunque ha bajado posiciones⁽²⁾.
- La industria armamentística representa una parte creciente del PIB en estos países, con estimaciones que oscilan entre el 1,5% y el 4%, dependiendo del grado de especialización y demanda internacional⁽³⁾⁽⁴⁾.
Este auge ha generado tensiones internas sobre la viabilidad de destinar grandes porcentajes del PIB a defensa, en detrimento de servicios públicos como salud y educación⁽³⁾.
Costos ocultos y desequilibrios
Más allá del gasto directo, las guerras generan impactos económicos colaterales:
- Ucrania ha perdido más de 120.000 millones de dólares en rendimiento económico desde 2022, y los daños en infraestructura se acercan al billón de dólares ⁽⁵⁾.
- Rusia ha incrementado su presupuesto militar en un 35%, alcanzando los 100.000 millones de dólares, lo que ha tensionado su economía interna⁽⁶⁾.
- La presión fiscal sobre los países aliados de Ucrania ha generado debates sobre quién debe financiar la reconstrucción y el armamento⁽⁷⁾.
¿Y la economía global?
El Foro Económico Mundial ha señalado que los conflictos armados son el principal riesgo económico en 2025⁽⁸⁾. Las guerras han afectado:
- La estabilidad de los mercados energéticos.
- Las cadenas de suministro globales.
- La inversión extranjera directa en regiones en conflicto.
¿una economía de guerra sostenible?
El rearme global ha revitalizado industrias y generado empleos, pero también ha exacerbado desigualdades, desplazado prioridades sociales y aumentado la dependencia de modelos económicos basados en el conflicto. La pregunta que queda es si esta economía de guerra puede sostenerse sin socavar la paz que, paradójicamente, dice buscar.
Impacto social de la economía militarizada
Empleo y desigualdad
- Aunque la industria militar genera empleo, muchos expertos advierten que estos puestos suelen ser temporales, altamente especializados y concentrados en zonas específicas, lo que no contribuye a una redistribución equitativa del trabajo⁽¹⁾.
- El gasto militar ha desplazado inversiones en salud, educación y vivienda, generando tensiones sociales y protestas en países europeos como España⁽²⁾.
Cultura de seguridad y miedo
- El aumento del gasto en defensa ha reforzado una narrativa de “inseguridad permanente”, lo que ha llevado a normalizar la militarización de la vida civil, desde la vigilancia hasta la gestión de fronteras⁽¹⁾.
- Organizaciones pacifistas denuncian que esta lógica perpetúa el conflicto en lugar de resolverlo, y socava los valores democráticos al priorizar la fuerza sobre el diálogo⁽¹⁾.
Impacto ambiental de la industria militar
Emisiones y huella ecológica
- Las actividades militares son altamente contaminantes, pero están exentas de los compromisos climáticos internacionales. Por ejemplo, los tanques, aviones y buques de guerra consumen grandes cantidades de combustibles fósiles⁽³⁾.
- Según El País, la industria militar no está sujeta a supervisión ambiental rigurosa, lo que la convierte en una de las grandes emisoras invisibles de gases de efecto invernadero⁽³⁾.
Destrucción de ecosistemas
- Las guerras provocan deforestación, contaminación de suelos y aguas, y desplazamiento de comunidades, afectando gravemente la biodiversidad.
- El Informe de Riesgos Globales 2025 del Foro Económico Mundial señala que los conflictos armados están entre los principales factores de colapso ecosistémico a largo plazo⁽⁴⁾.
¿Seguridad a qué precio?
La economía militarizada de 2025 ha generado beneficios para ciertos sectores industriales, pero a costa de fracturas sociales, deterioro ambiental y una cultura de confrontación. La pregunta que se impone es si este modelo puede sostenerse sin comprometer el bienestar humano y planetario.
Elena Ríos


