Óscar Reyes Matute
Hace unos cuantos años, Teodoro Petkoff nos dio una lección de vida a una serie de dirigentes culturales de Maracay, que habíamos renunciado a nuestros cargos por protesta contra una medida de la cual ya ni me acuerdo. El gobierno copeyano del momento (Luis Herrera) había seleccionado a Aragua como estado piloto del programa cultural nacional del CONAC, y la cultura en mi amada Ciudad Jardín exudaba vitalidad, creatividad y combatividad: teatro, cine, danza, literatura…
Creíamos que íbamos a influir en el devenir institucional, pero no pasó nada. El gobierno simplemente nos reemplazó con otros funcionarios, buenos, malos, peores, mejores, qué importa, pero la verdad es que no éramos imprescindibles. Nadie es imprescindible.
Debajo de la mata de mango de la casa de Carlos Tablante en La Coromoto, el catire nos pechereó, y nos dejó una frase para el resto de nuestras vidas: las colinas de poder no se abandonan jamás, apréndanse esa regla fundamental de la política. Décadas después, corroboré que se trataba de la piedra angular de los clásicos del realismo político, dígase Hobbes, Maquiavelo o Kissinger. Sin embargo, hoy entiendo que, aparte de los libros que Petkoff se había leído, el consejo venía luego de años de praxis y de burdel político.
Nosotros aprendimos. Otro no.
Si usted vive en Chacao, sabe que está en un municipio modelo, que funciona bien, igual que Baruta y El Hatillo. Hasta ahora, han sido baluartes de la oposición.
Si usted vive allí y no sale a votar por:
a.- Depresión
b.- Locura
c.- Hacerle caso a la dirigencia opositora en Miami o Madrid, quienes le dicen que si sale a votar es un traidor a la patria que está legitimando un régimen autoritario
d.- Seguir los pasos de quienes dicen que hasta que no caiga Maduro no vale la pena hacer nada, ni votar, ni respirar, ni salir a la calle, ni vivir…
e.- Confiar en la promesa nunca cumplida de esos mismos del punto anterior, quienes te aseguran que este gobierno va a caer a manos de Trump o del Mossad, con teorías de conspiración del tipo: “Te lo juro: Tú no sales a votar, y a los dos meses, hay una intervención humanitaria, que aparte de liberarte a ti, me pone a mí en la Presidencia, es el negocio perfecto…”
Hay más puntos, asaz desquiciados, pero dejemos la lista hasta aquí.
Eso que le dicen y le proponen en la enumeración no existe. Eso es estupidez, infantilismo político.
Ya se los advirtió Jorge Rodríguez: “Vamos a ganar en Chacao, Baruta y El Hatillo…” Y si usted no sale a votar, pues ganan. Una minoría organizada suele derrotar a una mayoría desorganizada y desmoralizada.
Por supuesto, la amenaza de Rodríguez quiere profundizar la depresión opositora, “No vale la pena votar, pa qué…” Y entonces entregas la colinita de poder.
En Palo Negro, donde vive mi mamá Doña Carmen Matute, el alcalde Chacho ni de vaina abandona la colinita de poder. Todos a votar, todos a patear calle y a hacer el 1×10. Su gobierno ha sido bueno, así que la gente le hace caso, y no se guía por los genios del twitter-X.
En los municipios controlados por los chavistas donde la cosa más o menos camina, pues no hay nada que decir: allí, el aparato funciona aceitaíto, así que cero teorizar.
Incluso en los municipios donde gobierna el oficialismo y la gestión ha sido atroz, con este discurso abstencionista enviado por esta oposición esquizofrénica desde Miami y Madrid, pues se la ponen en bandeja, con yuca y hallaquitas, ganan muertos de la risa.
No se abandonan las colinitas de poder, en cada calle, en cada casa.
No se deja de luchar ni un solo día en la vida, por lo que usted crea, sea chavista, opositor, alacrán o cangrejo. El mundo no se va a parar para que usted se baje, no sea toche.
Ahora, si lo que quiere es llorar en sus desesperación, con profecías auto cumplidas, inflado de supuesta superioridad moral, pues tranquilo, el autosuicidio es libre (CAP dixit.)
Otros seguiremos luchando, haciendo cine, pensando, escribiendo.
Eso nos mantiene jóvenes, vivos, y hasta felices. Lo siento, soy feliz, y no estoy enchufado ni tengo financiamiento de USAid (eso por cierto lo acabó Trump.)
Voy a votar, donde siempre, en el CVA de Las Mercedes.
Luego vendré a la radio, a conversar de lo humano y lo divino.
Habré cumplido con lo que creo.


