2025: el largo y tortuoso camino de la Unión Europea

Especial / Equipo IPR

La Unión Europea enfrenta en 2025 desafíos multidimensionales que combinan presiones externas e internas. En el ámbito geopolítico, mantiene un apoyo firme a Ucrania mediante el Mecanismo de Apoyo a Ucrania y préstamos del G7, cubriendo el déficit financiero ucraniano para este año. La relación transatlántica con EE.UU. se reconfigura ante el posible regreso de Donald Trump, quien podría alterar el apoyo a Ucrania y desencadenar tensiones comerciales. En el frente interno, la competitividad económica y la transición energética (marcada por el Pacto Verde Europeo) son prioritarias, aunque persisten divergencias entre países avanzados y dependientes de hidrocarburos.
Hungría, miembro desde 2004, presenta una paradoja estratégica: aunque el 77% de su población apoya la pertenencia a la UE (Eurobarómetro 2024), su gobierno liderado por Viktor Orbán adopta una postura eurocrítica y ultranacionalista. El país ha recibido 63.000 millones de euros netos en fondos europeos desde su adhesión, duplicando su PIB per cápita, pero enfrenta retenciones por incumplir normas del Estado de derecho. Orbán utiliza vetos en política exterior (especialmente en sanciones a Rusia y apoyo militar a Ucrania) como herramienta de negociación, aunque sin plantearse una salida de la UE. Su próxima presidencia rotatoria del Consejo UE (julio 2025) podría intensificar tensiones institucionales.

La relación entre Hungría y la UE ha experimentado una transformación contradictoria en las últimas décadas, marcada por avances económicos y tensiones políticas crecientes.
Evolución económica y social
Hungría ingresó a la UE en 2004 con un apoyo popular del 83% (referéndum de 2003), que se mantuvo en 77% en 2024 según Eurobarómetro. Los fondos europeos han sido clave: el país recibió 63.000 millones de euros netos, duplicando su PIB per cápita. Sin embargo, persisten desigualdades internas, con tres de las 20 regiones más pobres de la UE ubicadas en Hungría.
Tensión política y euroescepticismo
El gobierno de Viktor Orbán (desde 2010) ha radicalizado su postura:
• Retroceso democrático: Control de medios, limitación del Estado de derecho y oposición a políticas migratorias de la UE, especialmente tras la crisis de refugiados de 2015.
• Vetos estratégicos: Bloqueo recurrente de decisiones unánimes, como sanciones a Rusia o apoyo militar a Ucrania, usando el consenso como herramienta de negociación.
• Alianzas externas: Acercamiento a Rusia y China, promoviendo una política exterior “sin ideología”.
Escenario actual (2024-2025)
La próxima presidencia rotatoria de la UE (julio 2025) bajo el lema “Make Europe Great Again” refleja la influencia trumpista y la agenda euroescéptica de Orbán. Aunque Hungría no busca abandonar la UE, su estrategia de chantaje institucional (amenazas de veto) y rechazo al Pacto Verde Europeo generan fricciones.

Foto : Viktor Orban/ Primer Ministro de Hungría