El otro santo, y también patriota:José Gregorio Hernández: El Médico de los Pobres y Santo de Venezuela

Por : Óscar Reyes Matute

José Gregorio Hernández Cisneros, nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo, Venezuela, es una figura emblemática de la medicina y la espiritualidad en el país. Su vida estuvo marcada por su dedicación al servicio de los más necesitados, su profundo compromiso religioso y su legado científico.

Orígenes y formación
Hijo de Benigno Hernández y Josefa Cisneros, José Gregorio creció en un hogar humilde pero lleno de valores cristianos. Desde joven mostró una inclinación por el estudio y la ayuda a los demás. En 1888, se graduó como médico en la Universidad Central de Venezuela, destacándose por su excelencia académica. Gracias a una beca del gobierno venezolano, continuó sus estudios en París, donde se especializó en bacteriología, microbiología y fisiología.

El médico de los pobres
A su regreso a Venezuela, José Gregorio se dedicó a atender a los más necesitados, ganándose el apodo de «El Médico de los Pobres». No solo ofrecía consultas gratuitas, sino que también compraba medicamentos con su propio dinero para quienes no podían costearlos. Su empatía y generosidad lo convirtieron en una figura querida por todos.

Además de su labor médica, fue pionero en la enseñanza de la bacteriología en Venezuela y fundó la primera cátedra de esta disciplina en América Latina. Su trabajo científico incluyó investigaciones sobre tuberculosis, malaria y otras enfermedades, dejando un legado invaluable para la medicina en el país.

Un patriota sin miedo a la muerte
José Gregorio Hernández se alistó como médico de guerra durante la crisis del bloqueo naval de Venezuela en 1902, bajo el gobierno de Cipriano Castro. En este período, potencias como Alemania, Italia y Gran Bretaña impusieron un bloqueo a los puertos venezolanos, incluyendo La Guaira, debido a disputas sobre deudas internacionales. Hernández, conocido por su profundo compromiso con el país y su vocación de servicio, se ofreció para atender a los soldados y civiles heridos durante este conflicto.

Este acto refleja su valentía y su dedicación no solo como médico, sino también como patriota. Su participación en este evento histórico es una muestra más de su legado como el «Médico de los Pobres» y su incansable esfuerzo por ayudar a quienes más lo necesitaban

Vocación religiosa y trágica muerte
José Gregorio también sintió un llamado religioso. En 1908, ingresó al monasterio de la Cartuja de Farneta en Italia, pero su frágil salud lo obligó a abandonar los hábitos y regresar a Venezuela. Aunque intentó nuevamente prepararse para el sacerdocio en Roma, su vocación médica prevaleció.

El 29 de junio de 1919, mientras compraba medicamentos para un paciente anciano, fue atropellado por un automóvil en Caracas. Su muerte conmocionó al país, pero también consolidó su imagen como un mártir del servicio y la bondad.

El camino a la santidad
El proceso de canonización de José Gregorio Hernández comenzó en 1949, cuando la Iglesia Católica lo declaró Siervo de Dios. En 1986, el Papa Juan Pablo II lo reconoció como Venerable, destacando sus virtudes heroicas. En 2021, el Papa Francisco aprobó su beatificación tras el reconocimiento de un milagro: la recuperación inexplicable de una niña que había recibido un disparo en la cabeza.

El segundo milagro, necesario para su canonización, ocurrió en 2023, cuando un hombre con una enfermedad terminal se recuperó tras rezar por la intercesión de José Gregorio. Este milagro fue aprobado en 2025, y el Papa Francisco anunció su canonización, convirtiéndolo en el primer santo venezolano.

Legado eterno
José Gregorio Hernández dejó una huella imborrable en la historia de Venezuela. Su vida es un testimonio de cómo la ciencia, la fe y el servicio pueden transformar vidas. Hoy, su figura es venerada no solo en Venezuela, sino en toda América Latina, como símbolo de esperanza y bondad.