Por : WR
El desorden migratorio en Estados Unidos de América no lo crearon los inmigrantes. Fueron sus políticas erradas. Y ahora deben ser corregidas, pero no, a cualquier costo. Porque el pasivo será irreversible.
No se trata de ser, o querer parecerse, a George Elton Mayo, para entender la importancia de las relaciones humanas en toda su dimensión, y en la necesidad de crear un vinculo social armónico en donde quiera que nos encontremos.
Los inmigrantes en Estados Unidos aportan unos 338 mil millones de dólares anuales; a través del aumento del tamaño de la fuerza laboral, los ingresos fiscales y la demanda en el consumo. Siendo el monto de remesas unos 18.5 mil millones. Por lo que todo lo demás circula internamente. Y esta población incluye a ciudadanos, residentes e indocumentados.
Sólo en el año 2022, el conglomerado social indocumentado aportó 75,6 mil millones al fisco estadounidense en impuestos locales y federales respectivamente. Y en este contexto, podemos inferir con el más alto grado de certeza, que en su mapa mental y en la sustentación libre del inconsciente colectivo que les atañe; se encuentra el deber de contribuir con el país que los acoge, a través del cumplimiento de las reglas jurídicas y condiciones económicas existentes. Es decir la gente sabe las reglas del juego.
En otras palabras, el inmigrante no quiere que le regalen nada. No va buscando un paquete o ayuda social. Y el que entró ilegalmente por las diversas fronteras lo sabe. Porque además entiende que su movimiento migratorio le puede ofrecer una mejor, y definitiva oportunidad.
El gobierno del Presidente demócrata, Joe Biden, estableció el TPS y Parole, para los miles de seres humanos, que tienen el derecho inalienable a una mejor vida. La gestión de Donald Trump tiene la obligación de la depuración de ese concepto y programa de ayuda humanitaria, revisando y avanzando en la dirección correcta. Esto es; no todos los inmigrantes son malos, criminales o una carga social. Y por lo demás reconsiderar las deportaciones masivas a diferentes destinos.
En Estados Unidos de América, convergen profesionales, especialistas, gente de bien y personas, de diferentes nacionalidades, que realizan aportes sustanciales al tejido social y la economía directamente. Solo permitan reválidas y veamos qué sucede. Pero también hay gente de mal vivir.
Señor Presidente Trump; deporte a los criminales, menesterosos e insensibles, incluso a los corruptos; pero no los coloque a todos en el mismo saco. Y por otro lado, no siga abriendo tantos frentes a la vez.
Revisemos las palabras de Jefferson, Roosevelt y concluyamos en la máxima de John Fitzgerald Kennedy, para entender la importancia de la migración, y concluir en la «gran herencia»de este último. Subrayemos una premisa básica universal: los buenos somos más.