Óscar Reyes Matute
1.- EL IMPERIO CONTRAATACA
Si mi mamá me puso Óscar por algo será.
A lo largo de los años, algo he aprendido acerca de la manera en que se maneja la industria, los premios donde entregan la estatuilla calva, y la amada y odiada -pero en el fondo siempre envidiada- Academia de Hollywood.
No tanto por guionista y cineasta, mucho más por el viejo vicio del estudio de la política, y mi pasantía por el MIAS de NYU, cuando entendí cómo un país tan diverso es capaz de mantener la unidad del Estado nacional, pese a las guerras externas, una guerra civil, tres magnicidios, otros intentos fracasados de lo mismo, y las eternas y fallidas profecías de que esta vez el imperio sí se cae, te lo juro pana.
El Imperio sigue vivo, muchachos, déjenme decirles. Lo que pasa es que anoche cambió de traje y de pasito tun tún, se puso un poquito a la derecha, dijo ya está bueno ya, vamos a quitarnos este traje WOKE que es pavoso y parece que apesta, y vamos a bailar ahora al ritmo del elefante rubio que está en la cristalería de la Casa Blanca, tenga razón o no, mira que business is business, y esa vaina de «Go WOKE go broke» como que es cierta, pregúntale a una tal Emilia Pérez.
¿Y tú qué querías? ¿Que siguieran apoyando el estilo de los tiempos de Biden y Kamala con una Sirenita de Choroní? Como dice el maestro Willy Colón, «Si del cielo te caen limones / aprende a hacer limonada.»
Y no me vengan ciertos colegas cineastas aquí en Venezuela con el cuento de que hay que mantener los principios hasta el final (bueno, en principio y en final sí) que su posición política es irreductible, que ellos no venden su conciencia, y que primero muertos que enchufados.
Carajo, pero cuando se encuentran con Carlos Azpúrua no digo yo que se pongan melosos, no llegan a «flojito y cooperando», pero uno los ve que tragan grueso, cuentan a 10 y se amansan, porque a nadie le cae mal una agüita del CNAC.
Aparte de los reales y el glamour, resulta que el cine es una de las formas más elevadas de la política, como lo entendió Lenin en 1919, cuando decretó que el cine era el arte de la Revolución Bolchevique, y le encargó a Einsenstein el programa del cine de la Revolución, porque la batalla por la liberación final del proletariado y de la Humanidad también y sobre todo se iba librar en el espacio que forma y deforma las conciencias, en la pantalla, y vamos a acabar con el Imperio y con el maléfico Hollywood, ¿cuánto necesita, camarada Einsenstein para teminar la vaina esa rara que está usted haciendo, tovarich? ¿Cómo es que se llama? ¡Ah! El Acorazado Potemkin…
Eso fue hace 126 años. Y ya sabemos quién ganó la batalla en la pantalla (¡me quedó con todo y rima). Bueno, parece que anoche se certificó eso.
2.- EL EQUILIBRISTA SIN REDES (EN MODO DIÁLOGO DE MATUTE)
-¿Por qué Anora ganó 5 Oscars, incluyendo el de Mejor Película?
-Porque es bella, es una pequeña historia humana, una Cenicienta fallida en Manhattan, en medio de la prostitución y las drogas, y así no se la damos a El Brutalista, que es demasiado judía, pero ni de vaina a Emilia Pérez. De paso, al supuesto musical ese tampoco le vamos a dar el premio a la Mejor Película Internacional, mejor se lo damos a I’m Still Here, que habla de la lucha contra una dictadura, los desaparecidos, y es un filme al que nadie puede oponerse, porque se raya con todos.
-¿Y por qué el Oscar a Mikey Madison y no a Demi Moore?
-Porque La Sustancia es otra otro queso francés piche que ellos dicen que es una obra maestro, y aprende Spielberg. Te digo una vaina, me encantó el guión hasta el minuto 50, después se volvió demasiado asquerosa para mi gusto, yo prefiero a David Cronenberg. Y eso de que al final de la película te vomites en las estrellas del paseo de las ídem, defecándote en la industria de Hollywood… ¡Ah, pero ellos te tienen que dar el Oscar por eso y porque tú eres una directora francesa!
-¿Qué tienes tu en contra de Demi Moore?
-Nada, es una gran diva del cine, y está cuidando al pana Bruce Willis en su enfermedad, lo cual la enaltece. Y está guapísima, pero vamos a estar claros, si tú fueras un Sugar Daddy, ¿no le pagarías una semana completa en Los Roques al personaje de Mikey Madison? ¡Y no tienes que casarte con ella!
-¡Pero déjale algo a Emilia Pérez, chamo!
-Bueno, vamos a darle el Oscar al papel secundario femenino a Zoe Saldaña, que es una negrita dominicana bella y talentosa, luchadora, y es el vivo ejemplo del sueño americano. ¿Te parece? Si me sobra otro por ahí, se lo damos para que no jodan mucho.
-Me parece bien. ¿Y a los judíos que les damos? Mira que ellos la mueven duro a nivel financiero aquí en Hollywood.
-Bueno, que gane Kieran Culkin el mejor secundario, aunque no sea jew, porque mira que A Real Pain sí que es una historia sumamente judía.
-¿Sumamente judía?
-Burda de judía…
-¿Y a los ni-ni?
-¿Y esos animalitos no se habían extiguido? Bueno, vamos a darles mejor largometraje documental, mira que No Other Land es un reclamo a las demoliciones de hogares palestinos en Cisjordania, y está hecho por un equipo de judíos y musulmanes unidos en un ansia de paz, como debe ser. ¿Te parece?
-No me parece, porque le cortaron el culo a Emilia Pérez, después que tenía 13 nominaciones.
-No te olvides del maestro Héctor Lavoe «Todo tiene su final / Nada dura para siempre.»
-Chamo, pero qué ingratos, ¿cuál es el argumento? ¡Dame letra!
-Parece que se dieron cuenta que el director y la protagonista eran unos bichitos disfrazados de libertarios. Uno puede defender los derechos trans, LGBT+ y el kayak de Greta Thunberg, pero publicar comentarios rascistas, anti-islámicos, o burlándote del idioma español en Los Ángeles, por más que sea, pana, es como que too much. Es que ni Netflix le quiso pagar el pasaje a la protagonista, tuvo que hacer una vaca en España, y seguro que los amigos dejaron el pelero, para no rayarse con ella, él, elle, ello… Whatever…
-Chamo, qué complicado es todo esto, parece que cuando a uno lo nominan tiene que cuidarse hasta de su sombra, borrar los tweets raros, mosca con FB e IG, uno como que anda cual un equilibrista de circo sin red de protección. Yo por si acaso voy a borrar todas las barrasadas que he publicado en mis arrebatos de locura, creyendo que nadie revisa mis redes sociales.
-Tranquilo, no tienes la menor oportunidad de que te revisen a ese nivel, en este momento ningún venezolano tiene posibilidad alguna de quedar nominado a la estatuilla de marras. Pero quítalas, hazte un favor a ti mismo.
-Si va.
